lunes, 2 de noviembre de 2009

Chistes

1. Un hombre conoció a una hermosa dama y decidió casarse con ella en ese preciso instante.

Ella dijo: "¡Pero si no sabemos nada de nosotros!"
Él le contestó: "No hay problema, nos conoceremos sobre la marcha".
Ella estuvo de acuerdo, se casaron, y se fueron de luna de miel a un lujoso "Resort".
Una mañana, estaban ambos recostados junto a la piscina. Él se levantó, subió al trampolín de 10 metros y realizó una perfecta demostración de todos los estilos de clavados que existen. Luego regresó y volvió a recostarse junto a su esposa. Ella dijo: ?¡Eso fue increíble!? "Fui Campeón Olímpico de Clavados. Te dije que nos conoceríamos bien sobre la marcha" contestó él.
En eso, ella se levanta, entra a la piscina y comienza a nadar a lo largo, de ida y de regreso a impresionante velocidad. Después de treinta vueltas, salió y se recostó junto a su marido. Él dijo *"¡Estoy asombrado! ¿ Fuiste nadadora Olímpica de Resistencia?"
"No", contestó, "Era puta a domicilio en Venecia"

2. Mamá, mamá ¿cómo es que tu eres blanca, mi papá es negro y yo soy de piel amarilla?.
Ay, hijito, si supieras qué fiesta hubo aquel día, ¡deberías alegrarte de no ladrar!

3. Una anciana acude al doctor, y le dice: "Doctor, tengo un problema de gases, aunque no es demasiado molesto: la cosa es que mis pedos nunca huelen y además siempre son silenciosos. De hecho, debo de haberme tirado como veinte desde que entré en la consulta. Usted no se ha dado cuenta porque son silenciosos y no huelen".
El doctor dice: "Ya veo. Bien, tómese estas píldoras, y vuelva a verme la próxima semana".
La semana siguiente la mujer regresa.
"Doctor", dice, "¡No sé qué demonios me dio, pero ahora el tema es que mis pedos... aunque siguen siendo silenciosos ahora apestan terriblemente!". El doctor dice: "¡Perfecto! Ahora que hemos solucionado esa sinusitis, vamos a tratar su problema de oído".

4. Un hombre y una mujer están de noche a algunos kilómetros de la ciudad sentados en el coche y haciendo lo que un hombre y una mujer hacen de noche en un coche a algunos kilómetros de la ciudad. Cuando las cosas empiezan a estar al rojo vivo, la mujer le dice al hombre:
Mira, perdona. Resulta que yo soy una profesional y el polvo te va a costar 10.000 pesetillas.
El tío medio mosqueado la mira y, sin poder aguantar el calentón que tenía encima, decide pagarle y terminar lo que tenían entre manos y piernas.
Después de fumarse el cigarro el tío se queda mirando pensativo hacia la ciudad. ¿Por qué no me llevas a tomar algo? - Le dice la mujer.
Mira, perdona. Resulta que yo soy taxista y la carrera hasta la ciudad te va a costar 20.000 pesetillas.

5. En el vagón de un tren viajaban un viejo con el pelo todo engominado y un joven punk. El viejo no podía quitar el ojo del decorado del chaval, con el pelo tan multicolor, la mayor parte verde, un tupé amarillo y la melena a rayas de colores que parecía un arco iris. En esto, el chaval se mosquea de las miradas del viejo y le dice:
* ¿Quee paaassa, abuelo? ¿Me va a decir que de joven nunca hizo nada raro?
* ¡Claro que si! Una vez me follé a un papagayo y estoy pensando si tú no serás mi hijo.

6. "A ver cuénteme su versión de los hechos" -dice el juez.
"Verá, estaba yo en la cocina con el cuchillo de cortar jamón.. En esto que entra mi mujer, tropieza, cae sobre el cuchillo y se lo clava en el pecho."
"Ya"-dice el juez-"siga... "
"Pues así, hasta siete veces. "

7. Se hunde el Titanic. El capitán le dice al contramaestre:
* Venga, coja ese pico, rompa la ventanilla, y larguémonos en una barca salvavidas.
* Pero capitán, aun hay mujeres a bordo...
* Si, hombre, pa follar estoy yo ahora.

8. El esposo llevaba varios meses saliendo y entrando de nuevo en estado de coma, ella se quedo al lado de su cama cada día que pasaba.

Un día, el le pide que se acerque para decirle algo. Se sentó al lado de el, y el esposo, con voz casi inaudible y con lagrimas en los ojos, le dijo:
* ¿Sabes que? Has estado conmigo en todos los momentos difíciles; Cuando me despidieron, tu estabas ahí para darme animo. Cuando me dispararon, estabas ahí a mi lado... Cuando perdimos la casa, te quedaste a mi lado... Cuando mi salud empezó a fallar, no te importo y estas aquí...¿Sabes que?
* ¿Qué querido? - le pregunta la tierna esposa, sonriendo mientras su corazón se llenaba de calor...
* ¡¡Pienso que me traes mala suerte!!

9. Un naufrago lleva ya tres meses en una isla desierta y un día, estando tirado al sol en la playa, viene una ola gigantesca que arroja sobre la arena a una tía imponente vestida con un ajustadísimo traje de neopreno con cremallera delantera.
La maciza se acerca al tipo y le dice:
Estoy aquí para satisfacer tus deseos. Pídeme lo que quieras.
A lo que el naufrago le responde:
Pues hombre... después de tres meses aquí solo, desesperado, lo que me apetece de verdad es tomarme un buen café bien cargado.
Dicho y hecho. La tía chasca los dedos, y ¡zas!, aparece en la mano del tío una taza de café; se lo toma, y la tía insiste, utilizando un tono cada vez más sugerente:
Y ahora, ¿que más deseas?
Y él, pensativo:
Pues... después del café, lo que me gustaría de verdad es fumarme un buen puro.
Y ella de nuevo ¡zas! y aparece un Cohiba monumental. El menda se lo fuma, y cuando termina, ella ya se insinua descaradamente y, acercándose a él, comienza a desabrocharse de manera sensual la cremallera del traje de neopreno.
Y ahora, cariño...
Y entonces él le dice:
¡¡¡ No jodas que ahi dentro traes el Marca !!

9. Era domingo, y el zoológico estaba lleno de visitantes. Todos querían ver la nueva adquisición del parque, un enorme gorila traído (decía el folleto explicativo) "de una remota región de África donde nunca el hombre ha dejado huella".
Entre los que acudieron a contemplarlo se hallaba un paralítico en su silla de ruedas. De pronto se produjo una enorme conmoción: el gorila se había enfurecido; mostraba dientes y garras en actitud de ataque y se daba tremendos golpes en el pecho. La gente retrocedía asustada. El fiero animal empezó con sus membrudos brazos a doblar los barrotes de su jaula. Los rompió por fin, y salió de ella. Espantada, la gente echa a correr por todas partes. El pobre paralítico también se apresuraba en su silla de ruedas, pero se iba quedando atrás, casi al alcance del gorila, que corría tras de la muchedumbre.
Un guardia que acudía vio los apuros del desdichado y empezó a gritar, a fin de que la gente lo ayudara:
- ¡El paralítico! ¡El paralítico!
El paralítico se gira y le grita con gran rencor al guardia:
- Deja que el gorila escoja. ¡Cabrón!

10. ¿Qué hay detrás de la Vaca que Rie?
El toro que empuja.

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